Ministras y ministros, ¡que ridículo!
Es cansino tener que repetir una y otra vez que el género no marcado en español es el masculino. Pero al igual que ocurre con otras cosas que nos agradan o que defendemos a ultranza, nunca me cansaré de repetirlo hasta setenta veces siete. Sin embargo, dicha pesadez se convierte en indignación cuando un recién …









