El izado solemne de la Bandera Nacional del 6 de diciembre, día de la Constitución Española, es un acto cargado de simbolismo, solemnidad y significado institucional. Organizado por el Estado Mayor de la Defensa (EMAD), constituye el último izado extraordinario del año y está copresidido por los presidentes del Congreso de los Diputados y del Senado, en cuya labor descansa el poder legislativo del Estado.
Durante más de dos décadas, este acto ha sido un ejemplo de continuidad ceremonial… hasta que los cambios introducidos en 2022 y la polémica surgida en 2025 han puesto sobre la mesa cuestiones de fondo sobre tradición, coherencia institucional y respeto entre organismos públicos.
De Colón al Congreso y el Senado
Desde 2001, con la instalación del mástil de 50 metros y la enorme bandera de 294 metros cuadrados, el izado del Día de la Constitución se celebraba tradicionalmente en la Plaza de Colón, concretamente en los Jardines del Descubrimiento.
Durante 21 años, esta ubicación se mantuvo sin alternancias ni debates, consolidándose como escenario estable de la ceremonia.
Sin embargo, en 2022 se produce un punto de inflexión histórico: el acto se traslada al Congreso de los Diputados, celebrándose por primera vez en la puerta principal de la institución.
Ese mismo año se acuerda, además, establecer un sistema de alternancia entre el Congreso y el Senado con el objetivo de vincular coherentemente la ceremonia al símbolo cuya conmemoración celebra: la Constitución y, por tanto, las Cortes Generales.
Lejos de romper con la tradición sin justificación, este cambio resulta comprensible desde la lógica del protocolo institucional:
- El izado homenajea a la Constitución.
- El poder legislativo reside en las Cortes Generales (Congreso y Senado).
- La celebración frente a sus sedes dota al acto de mayor coherencia simbólica.
En cumplimiento del acuerdo, el izado del Día de la Constitución se celebra por primera vez en la historia en el Senado, ubicado en la Plaza de la Marina Española, en 2023.
Y siguiendo la alternancia prevista, en 2024 el acto vuelve de forma natural al Congreso, confirmando que el sistema rotatorio funcionaba y estaba plenamente asumido.
La sorpresa ha llegado este año, 2025, cuando, pese a corresponder al Senado acoger el acto, el acuerdo se quiebra.
Desde la Cámara Alta se señala que la máxima autoridad del Congreso se ha negado a ceder el turno, pese a que la alternancia había sido asumida por ambas Cámaras en 2023, y ratificada por el JEMAD, organizador del acto, en julio de 2025.
Tras semanas de negociaciones, el Senado confirma, según los medios de comunicación, que no acogerá el izado del 6 de diciembre, lo que supone:
- El incumplimiento del compromiso institucional.
- La interrupción del modelo de alternancia recién estrenado.
- La ruptura del respeto interinstitucional que debe regir cualquier acto protocolario.
Una cuestión de coherencia y respeto institucional
Romper una tradición de dos décadas puede tener sentido cuando se hace para reforzar la lógica del acto.
Ese fue el caso de la decisión de 2022: vincular el izado del Día de la Constitución con las sedes del poder legislativo es perfectamente coherente con el objetivo de la ceremonia.
Lo que resulta difícil de justificar es que, una vez roto el esquema tradicional para instaurar un modelo más simbólicamente adecuado, el propio acuerdo que lo sustenta no se cumpla.
El artículo 66.1 de la Constitución lo recoge con claridad:
Las Cortes Generales están formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado.
Si el acto está copresidido por ambas instituciones y pretende representar a ambas, cualquier decisión que afecte a su celebración debe respetar ese equilibrio. La negativa a cumplir la alternancia no solo rompe un acuerdo, sino también el principio de respeto institucional, piedra angular del protocolo.
¿Y el organizador del acto? El papel del JEMAD
Dado que el acto está organizado por el Estado Mayor de la Defensa, cabe preguntarse:
¿No tiene el JEMAD capacidad para intervenir ante un incumplimiento del acuerdo?
Protocolariamente, la respuesta es compleja.
No obstante, la ruptura del acuerdo afecta directamente al organizador, que había ratificado el compromiso rotatorio, lo que sitúa al EMAD en una posición institucionalmente incómoda.
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Fotografía: fuente Ministerio de Defensa.
