Ser Comunicación

El vestir diario

Al igual que el comportamiento de una persona se tiene que adecuar al momento y situación concreto, también nuestra forma de vestir debe ir acorde a dichas circunstancias. La ropa que elegimos para ir al parque con los niños no debe ser la misma que para ir a trabajar, o por lo menos la elección del calzado debe ser distinta. En mi caso, para ir a trabajar me gustan los tacones, pero como antes de ir a la oficina llevo andando a los niños al colegio, suelo ir con mis zapatos de trabajo en el bolso y las bailarinas en los pies. Este hábito se practica bastante en Estados Unidos, aunque ellos optan por las deportivas. Yo todavía no estoy preparada para tal decisión. Hay una película que a mí me gustó bastante en su día en la que podemos disfrutar de una escena en la que se da fe de esta tradición: Armas de mujer.

No sé si es la dejadez, pero considero que cada vez nos molestamos menos a la hora de vestir en la vida diaria. En mi entorno, la mayoría de los hombres usan traje, incluida la corbata. Sin embargo son muy pocas las mujeres, y digo muy pocas, las que ves por la calle adecuadamente vestidas, con sus trajes chaquetas o vestidos. La mayoría usa pantalones vaqueros con camisetas, ya que las camisas parece que sean de la época de nuestras abuelas. En este sentido, me hizo en su día un comentario el médico al que acudo cuando quiero quitarme esos kilitos de más: las mujeres usan demasiadas camisetas, y estas no sientan bien debido a que marcan todos los michelines, es mucho mejor una camisa, disimula y es más elegante. Y tiene toda la razón del mundo.

Es necesario apuntar que esta apatía en el vestir diario no es sólo un hábito en mi ciudad de residencia. La prueba está en el Congreso de los Diputados, en donde se aplica unas normas de vestimenta desde hace pocos meses. Estos criterios se aplican para “compatibilizar la propia imagen que cada ciudadano quiera tener con el respeto a la dignidad y decoro de la Cámara, tal y como sucede en múltiples instituciones públicas y privadas”, explica la circular de la Secretaría General, en donde se fijan las normas a seguir en materia de imagen si se quiere acceder a las dependencias del Congreso de los Diputados. Estas son las siguientes.

  • El acceso y la circulación por los edificios del Congreso de los Diputados deberá efectuarse con la vestimenta adecuada al decoro exigible.
  • Queda prohibido el acceso a las tribunas públicas durante la celebración de sesiones a quienes no vistan pantalón largo o falda. Igualmente no se permitirá el acceso a los hombres en camisa sin mangas o camiseta de tirantes.
  • En las comunicaciones dirigidas a los grupos y colectivos que visiten la Cámara se recordará la obligación de que sus integrantes adecúen su vestimenta al decoro exigible.

La imagen de una persona es la que se ofrece a diario y por esto es la que se debe cuidar al máximo, y no la que se brinda en ocasiones especiales. Con mucho acierto, Brenda Chávez comenta en el “El libro rojo del estilo” que “parece que ahora lo que mola es lo mamarracho”. Evitemos el salir a la calle de cualquier manera. Cuidemos nuestra vestimenta. No nos conformemos con lo primero que encontremos en el armario o excusarnos en que solamente vamos a comprar el pan. No hay justificación para caer en la desidia o en la apatía. Hay que esforzarse, aunque todos sabemos que esto no está de moda.

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