En protocolo, cumplir con la normativa no es una recomendación: es una obligación. Esta disciplina, que algunos definen como herramienta y otros como ciencia, se sostiene sobre una base firme de normas que regulan el orden, la jerarquía, el tratamiento y, por supuesto, el lenguaje. Porque sí, el lenguaje también es protocolo. Y como tal, debe respetarse con la misma precisión con que se organiza un acto oficial.
Esta convicción me llevó a escribir el Libro de estilo del protocolo oficial y las relaciones institucionales, una obra que reúne criterios normativos y usos correctos en la redacción de documentos protocolarios. Porque si bien en protocolo los detalles nunca son menores, cuando se trata del lenguaje, cada palabra y cada signo deben responder al rigor que exige la ortografía.
Una invitación, por ejemplo, no es un simple trozo de cartulina o un archivo adjunto por correo. Es la primera imagen que una persona recibe de un acto, la carta de presentación del evento y de la institución que lo convoca. Por eso, cada elemento cuenta: el orden de los cargos, los tratamientos, la elección del tipo de letra… y sí, también la correcta expresión de la hora.
El modelo de 24 horas: precisión sin ambigüedades
El modelo de 24 horas es el que se suele utilizar en los actos oficiales e institucionales. Está sujeto a la norma ISO 8601, en donde se señala que este modelo utiliza los numerales del 0 al 23, permitiendo una representación inequívoca de cada momento del día.
Un ejemplo especialmente sensible, y recurrentemente mal empleado, es el de la medianoche. En este modelo, existen dos formas correctas de expresarla:
- 00:00 h: marca el inicio del día siguiente.
- 24:00 h: señala el final del día presente.
Ambas son válidas, pero no intercambiables. Decir que algo ocurre a las 00:00 h del 31 de diciembre significa que sucede cuando empieza ese día, justo después de las 23:59 h del 30 de diciembre. Si el acto al que se hace referencia tiene lugar tras un evento previsto a las 23:45 h del día 31, entonces lo que corresponde es decir:
- 24:00 h del 31 de diciembre, o bien
- 00:00 h del 1 de enero, pero nunca 00:00 h del 31 de diciembre.
Y no olvidemos la forma lingüística
Además de la precisión horaria, hay que prestar atención a la forma en que se expresa la hora:
- La palabra «horas» se escribe con su primera inicial, h minúscula, sin punto salvo que finalice la frase.
- La letra «h» es opcional, pero recomendable, especialmente cuando se omiten los ceros.
- Correcto, a las 05:00 h o a las 5 h.
Protocolo también es lenguaje
Cuando reviso una invitación oficial y encuentro errores como el que comento en esta entrada, no puedo evitar sentir una pequeña tristeza profesional. Porque no se trata de una cuestión menor: se trata de rigurosidad, de imagen institucional, de respeto al destinatario y a las normas que rigen nuestra labor.
Como decía Fernando Lázaro Carreter, director de la Real Academia Española, «elogiar la palabra es como elogiarnos a nosotros mismos». Siempre, pero adquiere mayor relevancia cuando la empleamos en el ámbito del protocolo.
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