Ser Comunicación

¿Cómo acertar con el regalo?

Recibir regalos es un acto que me encanta y creo que a la mayoría de la gente, aunque conozco a varias personas que afirman que les gusta más dar regalos que recibirlos. ¡No lo entiendo! Ser el destinatario de un presente es un privilegio, no por el regalo en sí, sino porque has estado en el pensamiento de una persona durante un rato. Esto es lo más maravilloso, alguien se ha acordado y ha invertido parte de su tiempo en ti y, el tiempo es lo más valioso que el ser humano tiene. ¡Este es el verdadero regalo!

Sin embargo, esta forma de actuar está desapareciendo. La gente no tiene ningún reparo en afirmar que no tiene tiempo para buscar un regalo. Muchos declaran que es una pérdida de tiempo y te preguntan directamente qué es lo que quieres, por ejemplo como regalo de Reyes Magos. Esta forma de actuar es reflejo de la actitud de la persona. Se trata de una dejadez total y una prueba de que realmente no le importas.

Hacer un regalo es todo un proceso emocional y racional que, verdaderamente, agota pero que merece la pena. Tenemos que salir de nuestro egoísmo y mundo para ponernos a pensar sobre la persona a la que queremos hacerle un regalo. Recopilar información sobre sus gustos o aficiones, sobre su forma de pensar o de vestir, sobre su profesión o vida social. En definitiva, se trata de hacer un estudio sobre esa persona para poder limitar nuestras opciones. A esto hay que recordar que el regalo debe ser del gusto de quien lo recibe, no de quien lo regala.

Uno de los hábitos que podemos adquirir y que para este tipo de ocasiones nos ahorrará tiempo es “hacer archivo”. Es decir, de nuestra relación social con una persona ir anotando la información que vamos adquiriendo sobre ella a través de nuestro contacto con ella: algún comentario, deseo, opinión, secreto… en definitiva, información que nos ayuda a conocerla mejor. Se trata de datos muy valiosos que nos ayudarán a acertar en el regalo. Para mí el verdadero éxito de un regalo es el que demuestra que está pensando para la persona destinada, por eso huyo como de la peste de los cheques-regalos, por ejemplo, me parecen un insulto total. Prefiero que no me regalen nada o que sean sinceros y en lugar de llamarlo regalo que lo llamen compromiso.

Para Montse Solé “el acto de elegir un regalo, requiere buen gusto y tino. El acto de presentarlo, gracia y talento. El de aceptarlo, sensibilidad” afirma en su libro “Saber ser. Saber estar”, en donde nos hace las siguientes sugerencias sobre los regalos:

  • Que el regalo sea imaginativo y de buen gusto.
  • Todo regalo ha de tener su razón y momento.
  • No pondremos en evidencia a la persona que lo recibe.
  • Regalemos algo que le sirva a quien lo recibe.
  • Uno de los mejores regalos que pueden hacerse es el de los libros.
  • Si la persona obsequiada tiene un hobby, el regalo idóneo será el relacionado con esa afición.
  • Lo mismo sucede si el regalo está relacionado con el trabajo o la profesión.
  • Si se trata de un regalo de empresa, procuraremos que no lleve el anagrama de la misma impreso en un lugar visible.
  • Un caballero no regalará prendas de vestir demasiado personales a una mujer, si no es su esposa, su madre o su hermana.
  • Las flores son siempre el regalo más adecuado para cualquier ocasión en la que debamos obsequiar a una mujer.
  • Los regalos anónimos son insólitos y generalmente molestos, entre personas educadas.
  • Los cheques-regalo de los grandes almacenes ofrecen una alternativa al dinero en metálico. Éste no resulta elegante.
  • No permitiremos que en el regalo figure el precio del mismo.
  • Los regalos deben abrirse en presencia de quien los regala.
  • Si el regalo nos llega por correo o por mediación de otra persona, inmediatamente agradeceremos al remitente su atención, por medio del teléfono o de una tarjeta.

Si no sabemos que regalar es preferible no comprar que gastarse el dinero en algo para salir del paso, lo nota la persona que lo recibe y no es nada agradable. Tenemos que darnos cuenta y asumir que regalar no es ninguna obligación, aunque así nos lo hagan creer las empresas o la sociedad de consumo en la que nos encontramos. Si no encuentras el regalo adecuado para esa persona tan especial, no te preocupes, a ella no le va a importar. Mejor opción es proponerte pasar más tiempo con ella, o prestarle más atención, para conocerla mejor y toda esa información que vas adquiriendo apuntarla para no olvidarla, ya que no podemos confiar en nuestra memoria. Te aseguro que si actúas de esta manera, no tendrás ningún problema la siguiente ocasión y que acertarás al cien por cien. ¿El secreto? Has pensado en ella.

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