Presentaciones efectivas en público

En el año 2006 sale a la luz el libro Presentaciones efectivas en público de Roberto García Carbonell. Su lector encontrará en sus páginas la ayuda para desenvolverse con aplomo y seguridad en toda clase de presentaciones en público.

Ya seas conferenciante, directivo, opositor, profesor o alumno, su lectura será de gran ayuda ya que su autor nos enseña a servirnos de la mejor imagen personal ante los grupos más exigentes, sean estos grandes o pequeños, y a valernos de los medios visuales con profesionalidad y persuasión. Además con las propuestas y enseñanzas de Roberto García Carbonell, nos ayudará a mandar al olvido las habituales tensiones y miedos que suelen limitar y disminuir la propia valía y el esperado nivel del comunicador.

Presentaciones efectivas en público se divide en siete apartados:

  1. Imagen y expresión oral del comunicador.
  2. Técnicas y recursos en la persuasión de grupos.
  3. Servicio efectivo de medios visuales y audiovisuales.
  4. Conquista de los receptores.
  5. Empleo seguro y persuasivo de la voz.
  6. Organización de las ideas.
  7. Previsiones para el éxito de la reunión.

Se trata De una obra muy práctica y gráfica, logrando de este modo una lectura ágil y amena.

Comparto algunos párrafos que me llamaron la atención durante su lectura:

El 55% en materia de persuasión por la palabra depende de las habilidades de expresión oral de su comunicador.

Hay una ley que tenemos que conocer para ganar una buena comprensión con este tema. La denominamos Ley de la Soltura Natural. Tiene dos postulados, a saber: el cuerpo mueve los brazos; el rostro mueve las manos.

Tiembla por espacio de dos minutos aproximadamente, al cabo de los cuales la sensación de nerviosismo desaparece y el ponente-comunicador pasa a ser dueño de la situación. A este fenómeno lo hemos venido a llamar «Precalentamiento».

El problema de los nervios tiene remedio. Comienza por cambiar la idea que nos mueve a estar pendientes de actuar bien y, consecuentemente, de mendigar aprobación y que nos digan lo buenos que somos, por la idea de servicio que conlleva el ejercicio de un acto de liderazgo.

De todas formas, tenemos que decir que la memoria de los grupos se activa, suficientemente, si se le repiten las cosas por lo menos tres veces, pero sin que sus integrantes se den cuenta.

 

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