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Nada nuevo bajo el sol

No sé si ha sido casualidad, pero mientras leía el trabajo “El vestido y la moda en tiempos de Goya”, de Amelia Leira Sánchez, el Senado ha aprobado que el uso del burka esté prohibido en todos los espacios públicos, tal y como han informado los medios de comunicación.
Esta noticia está siendo tratada informativamente como una gran novedad, sin embargo, no lo es tanto y es aquí donde se encuentra la coincidencia con el trabajo sobre el vestido del siglo XVIII en nuestro país.
El Pleno del Senado de España ha aprobado la moción del grupo parlamentario popular en el senado, por la que se insta al Gobierno a realizar las reformas legales y reglamentarias necesarias para prohibir el uso en espacios o acontecimientos públicos que no tengan una finalidad estrictamente religiosa, de vestimentas o accesorios en el atuendo que cubran completamente el rostro. Los medios de comunicación españoles han recogido esta noticia con gran interés, y la han relacionado con el uso del burka y del niqab, prendas que ocultan el rostro de la mujer.
Sin embargo, la prohibición sobre el uso de una prenda en espacios públicos no es nada nuevo en el territorio español. Según recoge Amelia Leira en su publicación sobre la moda en la época de Goya, el traje nacional femenino estaba formado por la basquiña, que era una falda negra, y la mantilla. Ambas prendas la usaban para ir a la calle o a la iglesia, y “a no ser que esté ardiendo la casa una mujer no saldrá nunca a la calle sin unas enaguas de color negro, la basquiña, y un ancho velo que cae de la cabeza sobre los hombros y al que damos el nombre de mantilla”, apunta la escritora Leira Sánchez, quien recuerda que en la inauguración de los Jardines del Buen Retiro, en 1767, “se dio un bando por el que solamente se les permitía concurrir así trajeados”.
Este bando es el conocido como el Aviso al público para el paseo a pie en los jardines del Buen Retiro y en él se recoge que: “Las mujeres hasta la puerta del Jardín podrán traer el manto o mantilla según les pareciere; pero para entrar tendrán que plegar, dejar allí, o ponérselas en sus bolsillos; en la inteligencia de no contravenir por motivo alguno una vez dentro; pues a la que se le viere en el hombro, o a la cintura, se le quitará por los Guardias Reales del Sitio, sin que sirva de disculpa el ambiente, u otra razón.”
Después de 243 años la prohibición del uso de una prenda de vestir en espacio público vuelve a ser noticia en España.

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