Ser Comunicación

Mil historias, mil estilos

 

Marc Jacobs ha sido nombrado Mejor Diseñador de Ropa de Mujer de 2010 por el Council of Fashion Designers of America. Este neoyorquino de cuarenta y siete años ha convertido su pasión por el diseño en profesión, por lo que hay que tomarle en serio cuando afirma que la moda “es como un mundo de dibujos animados en el que cada uno está jugando a arreglarse y a vestir bien. Por eso digo que no existe un estilismo mejor o peor”, afirma en una entrevista publicada por Europa Press.

Existen tantas definiciones de estilo como respuestas obtenidas de las personas entrevistadas. Es cierto que en cuestión de estilo no existe el concepto de bueno o malo, y ¿por qué? Creo que porque el estilo está directamente relacionado con la manera de entender la vida de un individuo, con su personalidad y con sus emociones. Por esta razón, conforme vamos avanzando a lo largo de nuestra vida adquirimos diferentes estilos.

La imagen personal está compuesta por la suma y adecuación de varios elementos: actitudes, expresión, imagen externa y aptitudes. La imagen externa se refiere a todo lo que se pude poner y quitar con relativa facilidad, es decir, la estética, el maquillaje, la peluquería, el vestuario y los complementos. La suma de todos estos componentes es lo que otorga a una persona el estilo. Es decir, el estilo está directamente relacionado con la buena presencia.

Cada uno podemos conocer cuál es nuestra mejor imagen externa, solamente tenemos que tener la intención de aprender, y de madurar nuestra imagen a la vez que la personalidad. Por esta razón, el estilo es personal, no hay dos personas con dos estilos idénticos, porque no hay dos seres humanos que tengan la misma vida y las mismas experiencias. Nuestro estilo será el adecuado a nosotros cuanto más nos conozcamos y, de esta manera, estaremos a gusto y totalmente identificados con nuestra imagen externa.

Acabo de leer en “El libro rojo del estilo” de Brenda Chávez que “cada persona tiene un estilo de acuerdo con su vida, gustos y circunstancias”. Seguro que todos recuerdan la película de dibujos animados “La Cenicienta”. La imagen de esa mujer arreglándose, nada más levantarse de la cama, con las ropas desgastadas y con la cinta recogiéndose el cabello, irradia tanto estilo como cuando el hada madrina termina de pronunciar:“todo se logra con solo decir bidibi badibi bidibi badibi bidibi badibi bu”. ¡Quizás también sea la magia de Marc Jacobs!

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