Ser Comunicación

La vocación y la ética salvarán al periodismo

Muchas veces al mismo ritmo que crecemos en años y en experiencia, menguamos en ilusión y en ganas de luchar. Al igual que en muchas profesiones es importante reciclarse, más bien en todas, también es necesario rodearse de futuros profesionales que son todo nervio y pasión. Es el caso de Llanos Párraga Godoy, universitaria que este año conseguirá su licenciatura en Periodismo.

Relacionarse con estudiantes que cursan la misma carrera que tú, pero varios años atrás, te hace recordar muchos sueños, aspiraciones y convicciones que el paso del tiempo ha ido borrando pero que siguen ahí, latentes. Esta práctica debería seguirla todo profesional como ingrediente imprescindible a la hora de erradicar en nuestro trabajo la desidia, el miedo, el conformismo… Ha sido todo un placer charlar con Llanos tanto personal como profesionalmente. Personalmente porque es una mujer muy agradable y, profesionalmente porque es una periodista con una visión del periodismo muy acorde con la realidad pero con el convencimiento de que el futuro de esta profesión está en nuestras manos, siempre contando con la experiencia de los mayores.

Llanos, ¿qué opinas sobre esta declaración de Nemesio Rodríguez, vicesecretario de la Asociación de Prensa de Madrid? “El peor intruso de nuestra profesión es el periodista licenciado que miente, manipula y tergiversa”.

Lógicamente el periodista licenciado, bajo mi punto de vista, cuando sale al mercado laboral no cuenta con esa experiencia y esa sabiduría que realmente la práctica te va dando. Es decir, la facultad te puede enseñar muchísimas cosas. Te puede dar una base pero, lógicamente, lo que es ejercer bien tu profesión, esto se aprende trabajando, haciendo tus prácticas y aprendiendo de profesionales. Entonces, si los periodistas no valoran su propio trabajo, su propio puesto, en el sentido de que prefieren acomodarse a lo mínimo, sí que podemos ser intrusos. Además, se ha ido perdiendo también lo que era en sí el periodismo, el salir a buscar las noticias. Ahora es todo mucho más cómodo. Desde este punto de vista, yo creo que sí podemos ser nuestros propios enemigos, pero porque la profesión ha ido perdiendo el valor y, probablemente haya sido culpa nuestra.

¿Puede ser, también, porque vemos el periodismo como un negocio más que una profesión?

Se ha convertido en un negocio totalmente. Las empresas tienen el poder de los medios y estos están totalmente politizados. Ya no el periodista en sí, sino el medio de comunicación. Es la empresa que busca su beneficio económico. Se ve en las redacciones y se ve en el producto final de cualquier medio.

Como estudiante universitaria de periodismo, ¿cómo ves la profesión actualmente? ¿Cuál es la visión del periodismo que desde el ámbito universitario os muestran?

Bastante negro, la verdad. Tanto los profesores como los conferenciantes de las charlas a las que suelo acudir lo presentan bastante negro, pero más que nada por la crisis económica porque al descender la publicidad descienden también los puestos de trabajo. Muchos periodistas se han ido a la calle. Ahora las empresas prefieren, a lo mejor, contratar a tres becarios que a uno contratado. Es un problema al que los estudiantes nos enfrentamos. En la última conferencia a la que acudí los propios periodistas nos decían que mi generación tiene la mala suerte de salir en el peor momento al mundo laboral.

En la práctica profesional ¿en qué se puede diferenciar un licenciado y un intruso? ¿En nuestra forma de trabajar, en nuestra ética?

Yo creo que en la mezcla de todo. Considero muy importante la vocación. No todo el mundo que es licenciado tiene vocación por su trabajo, lo que también se nota a la hora de trabajar, de echar muchas horas, salir tarde, pasar calor, pasar frío. Y eso se nota, el que aguanta y el que se queja desde el primer momento. Tanto esto y el tener una ética sobre todo personal y luego profesional, porque no hay que caer ni en el morbo de audiencias ni en el beneficio económico como las empresas, es lo que nos puede diferenciar. También se nota al intruso en lo que habla o en lo que intenta hacer porque no tiene ninguna base académica. A lo mejor son pocas las reglas que tiene un periodista a la hora de trabajar, pero son las que son y se nota quién las sabe y quién no.

Una de las conclusiones a las que se ha llegado en el Laboratorio de Periodismo de la Asociación de Prensa de Madrid es reforzar las asignaturas de ética y deontología en las universidades e incluirlas en los másteres de empresas periodísticas.

Sí que es verdad que la ética y la deontología están a lo mejor enfocadas desde algo básico, no se profundiza mucho. Yo la he dado este año y estoy contenta con la asignatura pero he notado que dejan a la libertad de cada uno el saber aplicarla o el saber cuál es el mejor momento de aplicar el código deontológico. También el hecho de que haya en cada medio, o en la mayoría de los medios, su propio código deontológico o su propio libro de estilo también te limita. Creo que en las universidades te dan las bases de lo que está bien, la veracidad, la objetividad…, pero a la hora de la verdad cuando estás trabajando tú tienes que saber aplicarlo. Creo que se debería reforzar bastante, no dejarlo tan en el aire.

Si no estoy mal informada tu experiencia profesional se basa en el periodismo local. ¿Me puedes ofrecer una imagen de este tipo de periodismo?

El periodismo local sobre todo lo he tratado en la radio, tanto en Radio Orihuela como en Onda Cero. Está muy diferenciada la manera de cubrir una noticia y cubrir otra según quién venga. Lógicamente las ruedas de prensa del ayuntamiento, los concejales y la alcaldesa siempre acabarán predominando sobre las de la oposición. También nos falta profundizar un poco más las noticias. Es decir, a veces los periodistas se conforman con lo que se dice en las ruedas de prensa pero es por falta de tiempo.

Es precisamente esto, la falta de tiempo, una de las características de los medios locales junto a la escasa plantilla y a una mayor dependencia a las presiones políticas y publicitarias, por ejemplo. Como ha apuntado Llanos Párraga en el periodismo local tiene más repercusión mediática la información dada por el equipo de gobierno, simplemente por quién da los datos. Es decir, es más importante quién da la información que la información en sí, cuando la noticia debe ser los datos que se facilitan. Por eso, muchas veces se asiste a ruedas de prensa del personaje público local de turno que luego no hay por dónde cogerlas. Pero claro, a la mayoría de los directores de los medios locales esto les da lo mismo con tal de llenar espacio. No importa la calidad, sino la cantidad. Aquí es donde radica otra de las características de los medios locales, ya que el sector periodístico es un sector poco profesionalizado desde el punto de vista de la dirección. Existe mucho aficionado con aspiraciones directivas.

Dejar un comentario

Suscríbete a nuestro boletín

Política de Privacidad

¡Enhorabuena! Te has suscrito correctamente