La elegancia en la imagen personal

La elegancia en la imagen personal es proyectada gracias a la conjunción de la expresión visual, de la expresión gestual-corporal, de la expresión oral y de la expresión escrita.  En consecuencia, la elegancia, por una parte, es originada por la expresión visual, corporal, es decir, tiene que ver con el movimiento y con el porte de los elementos externos de la imagen.

El concepto de la elegancia bajo el prisma de la expresión corporal va unido a :

  • la posición del cuerpo manteniendo la estructura física con naturalidad y sin rigidez,
  • movimientos gestuales y corporales armónicos,
  • movimientos de delimitan líneas sinuosas en mujeres y rectas en hombres,
  • velocidad del movimiento en proporción al cuerpo, pero preferiblemente tranquila y sosegada.

Si la expresión gestual es muy nerviosa o agresiva y el movmiento corporal brusco y rápido, las prendas que cubren las extremidades y el cuerpo sufrirán y ampliarán la percepción de estos movimientos.

En cuanto al concepto de elegancia bajo el prisma de la expresión visual va unido a:

  • armonía de colores en tono o en luminosidad y contrastes nítidos basados en el mono o bicromía, huyendo de las combinaciones cromáticas más complejas,
  • volúmenes reducidos, o suscintos al cuerpo, ya que es difícil que una persona voluminosa tenga un andar elegante si lleva elementos de la imagen externa que le dan volumen adicional y, probablemente, exceso de movimiento,
  • líneas coordinadas en formas armónicas, no contrarias, que faciliten la lectura de la imagen corporal.

El ser elegante equivale a desarrollar un movimiento corporal y una expresión gestual acorde a los principios de:

  • verticalidad del cuerpo,
  • expresión gestual y corporal compensatoria de volúmenes,
  • serenidad y no precipitación.

En resumen, la elegancia es una cualidad personal que debe ser enseñada y cultivada, por lo tanto, la elegancia es aprendida, y ya que tiene una relación directa con la expresión, tiene mucho que ver con el carácter y la personalidad del individuo.

©Portugal Bueno, 2017

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