La comunicación emocional

La editorial ESIC saca al mercado en el año 2006 el libro La comunicación emocional de la autora Carmen Sebastián, quien lo concibe como una «manual útil para todas aquellas personas que tienen una inquietud por mejorar su forma de comunicar con los demás», según sus propias palabras.

Con esta finalidad, la autora diseña el índice de la obra en los siguientes capítulos:

  1. Generando cambios: cómo cambiamos.
  2. Cómo comunicamos: la comunicación global.
  3. Cómo analizar el modelo de comunicación personal.
  4. Programe bien su cabeza.
  5. Preparando el discurso: fondo y forma.
  6. Preste atención a lo que dice: la comunicación verbal.
  7. Una comunicación especial: la metáfora.
  8. El cuerpo también habla: la comunicación no verbal.
  9. El poder de la imagen.
  10. El uso de la voz: la comunicación paraverbal.
  11. Gestione sus emociones: la comunicación emocional.
  12. Creatividad e improvisación.
  13. La gestión del debate.

Una compilación de enseñanzas y experiencias que nos ayuda a:

  • comunicar nuestras emociones con el cuerpo, imagen y la voz,
  • cambiar gracias a estrategias, técnicas y modelos.

En líneas generales, La comunicación emocional es una guía pedagógica para formar en habilidades de eficacia personal y un manual de consulta sobre la comunicación interpersonal.

Y todo ello a través de una exposición de contenidos tanto teórica como práctica, lo que conlleva a una lectura agradable, pausada, sosegada y provechosa.

Por congruencia entendemos que los tres lenguajes, el verbal, el no verbal y el paraverbal (la voz) comunican en la misma dirección, el mismo mensaje, el mismo contenido.

La inteligencia emocional nos indica que el buen orador es aquel capaz de emocionar a su público, pero para emocionar a otros es necesario saber emocionarse uno mismo.

La memoria es selectiva, recuerda mensajes globales y detalles anecdóticos que le resultan atractivos por su originalidad o por su emotividad.

Una fórmula periodística que nos hace reflexionar sobre el qué, el cómo, el cuándo, el dónde, el quién y el porqué, puede sernos útil para construir nuestro mensaje en términos de comunicación directa.

El lenguaje gestual propio de una persona puede ser mejorado y educado para que se convierta en un aliado, en un acompañamiento, una acentuación, un énfasis del mensaje que transmite.

Lo esencial es que la persona se acepte a sí misma, «se guste» en su modo de comunicar.

Recibir críticas pudede hacer más sólidas nuestras argumentaciones, hacernos conscientes de aspectos en los que no habíamos reparado, completar, en una palabra, nuestra visión y argumentación de las cosas.

 

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