Introducción al protocolo eclesiástico

José Francisco Castelló Colomer, responsable de protocolo eclesiástico del V Encuentro Mundial de las Familias, publicó en el año 2011 el libro Introducción al protocolo eclesiástico con la editorial CEU.

El autor nos introduce en el ceremonial religioso de la Iglesia católica con un estilo fácil y didáctico, de agradable lectura y comprensión gracias a su estructura y a sus imágenes.

El índice está compuesto por los siguientes apartados:

  1. La Suprema Autoridad de la Iglesia.
  2. Iglesias particulares.
  3. Los Obispos.
  4. Agrupaciones de las Iglesias Particulares.
  5. Interna Ordenación de las Iglesias Particulares.
  6. Los Institutos de Vida Consagrada.
  7. Las Prelaturas Personales.
  8. Los Sacramentos.
  9. Los otros Actos del Culto Divino.
  10. Lugares Sagrados.
  11. Los Tiempos Sagrados.
  12. Tratamientos Eclesiásticos.
  13. Vestidos e Insignias.
  14. Las Señales de Reverencia.
  15. Las Autoridades Civiles en Actos Eclesiales.
  16. Ejemplos concretos de asistencia de autoridades civiles en actos eclesiales.

Un libro imprescindible para el profesional del protocolo en nuestro país debido a nuestra historia y cultura.

Os destaco algunos párrafos que me han llamado la atención tras su lectura.

El notorio e histórico arraigo de la Iglesia Católica en España es un hecho objetivo y evidente para cualquier persona que desee ser ecuánime.

Un profesional del protocolo…no puede desentenderse de éste fenómeno objetivo y si quiere desempeñar bien su cometido , se encontrará con la tarea de organizar…actos civiles, en los que estarán presentes representantes de la jerarquía católica; o afrontar la presencia de autoridades civiles y militares en actos que son convocados y preparados por la misma Iglesia Católica.

El estado de vida consagrada, por su naturaleza, no es ni clerical ni laical, es decir, un consagrado puede ser clérigo (diácono, presbítero o sacerdote u obispo) o laico (bautizado no clérigo).

En un lugar sagrado sólo puede admitirse aquello que favorece el ejercicio y el fomento del culto de la piedad y de la religión, y se prohíbe lo que no esté en consonancia con la santidad del lugar.

Donde sea posible, la Iglesia debe tener cementerios propios, o al menos un espacio en los cementerios civiles bendecidos debidamente, destinado a la sepultura de los fieles. Si esto no es posible, ha de bendecirse individualmente cada sepultura.

Las autoridades se dispondrán en las “pastillas” ubicadas a la derecha del pasillo central (se mira de frente el escenario del altar); mientras que las autoridades eclesiásticas que no estuviesen ya en el altar se situarán en las “pastillas” de la izquierda.

 

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