Hablar en público

El libro de Luis Puchol, Hablar en público. Nuevas técnicas y recursos para influir a una audiencia en cualquier circunstancia, abre su introducción con unas palabras de Quintiliano: «Al terminar mis estudios había aprendido muchas cosas menos cuatro: no sabía leer, no sabía hablar, no sabía escuchar, y tampoco sabía escribir». Creo que esta afirmación sigue vigente en la actualidad a pesar haber pasado 20 siglos, y sirve para que Luis Puchol inicie el primer párrafo de su obra:

La frase de Quintiliano con que se abre este apartado nos indica que el orador debe ser, ante todo, virtuoso, es decir, una buena persona. Yo supongo que usted que me está leyendo lo es, por lo que ya tenemos lo fundamental para hacer de usted un excelente orador. Y esto es así porque el malvado, por muy bien que maneje los recursos oratorios, falla siempre ante la llamada prueba ética. Es decir, le falta la credibilidad.

Y a partir de aquí, el autor de Hablar en público pone al servicio del lector la ayuda necesaria para su preparación a la hora de pronunciar discursos.

Nos habla de la figura del orador y de que su éxito o fracaso depende de tres cosas:

  • De su nivel de seguridad en sí mismo; de su autoconfianza.
  • De su habilidad para comunicarse oral y gestualmente.
  • De la confianza y simpatía que sepa usted suscitar en su audiencia.

Nos explica qué es un discurso y nos aconseja que «a la hora de preparar un discurso, empiece por la conclusión». Y en relación a las charlas, el autor nos habla de sus objetivos que son fundamentalmente tres: entretener, informar y persuadir.

También nos descubre a los asistentes y nos recuerda que:

Fundamentalmente existen tres razones para que una persona asista a una charla o conferencia:

  • Porque no tiene otra cosa mejor que hacer, y piensa que la charla puede ser interesante o divertida;
  • porque la asistencia es obligatoria (tiene que ir), o al menos, es deseable que lo vean asistiendo (debe ir);
  • porque el tema conecta con sus intereses personales, culturales o profesionales.

La preparación y la pronunciación del discurso son aspectos que Luis Puchol trata en su libro, y por eso nos habla sobre la voz, los gestos, la lectura, la apariencia y, por supuesto, del ensayo.

El autor dedica el último capítulo del libro a los medios audiovisuales como medios de apoyo para un discurso ya que considera su utilización imprescindible por tres razones:

  • Utiliza la vista y el oído, los dos sentidos que reciben mayor cantidad de información.
  • Los datos suministrados por vía audiovisual se aprenden mejor.
  • Lo aprendido por vía audiovisual es más resistente al olvido.

Hablar en público termina con un anexo muy práctico ya que en el Luis PuchoL nos facilita ejemplos para iniciar o concluir discursos.

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