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¡Enfréntate a tu armario!

Al año se suele realizar dos cambios de armario. Durante las horas que suele durar ese ir y venir de ropa, nos asaltan muchas dudas sobre la conveniencia de desprendernos de alguna pieza que, finalmente, vuelve a ocupar un espacio en nuestro ropero.
Generalmente nos cuesta desprendernos de parte de nuestro vestuario, aunque ya llevemos tiempo sin disfrutarlo. Podemos llegar a pensar que si lo hacemos estamos tirando el dinero, pero los euros los gastamos hace tiempo, en el mismo momento en el que compramos cada pieza. No nos tiene que dar miedo vaciar nuestras estanterías, lo que tenemos que hacer es comprar con inteligencia y diseñar un vestuario eficaz y coherente con nosotros mismos, en el que prime la idea de los dos años: si tienes una prenda que desde hace dos años ya no te pones, hay que deshacerse de ella.
Toda persona debe intentar conseguir una colección de prendas que no le plantee dudas cada seis meses. El motivo principal de esta aspiración es porque nuestro vestuario habla de nosotros y no podemos estar contradiciéndonos constantemente, sobre todo si deseamos que nuestro entorno social, y profesional, nos considere persona seria y coherente. Tenemos que hacernos a la idea que “la moda es necesaria para todos los días, te tienes que vestir a diario y en el momento en que te estás vistiendo y estás tratando de poner dos colores juntos, o unos zapatos que vayan bien con tu falda … ya estás en moda, quieras o no”, recoge Brenda Chávez en su publicación “El libro rojo del estilo”.
El concepto “ir de compras” no significa comprar a tontas y a locas. Si queremos realizar una buena compra, debemos ir como cuando vamos al supermercado con nuestra lista de necesidades. Se trata de la forma más segura, y eficaz, de adquirir lo que realmente necesitamos, sin perdernos en colores, formas y demás encantos. Tenemos que conocer muy bien que prendas componen nuestro vestuario y cuáles son las que nos faltan para ir acorde a la temporada de turno. Por supuesto, no nos tenemos que dejar cegar por las tendencias, siempre debemos comprar lo que mejor nos siente, aunque no sea el último grito.
Se trata de realizar un pequeño esfuerzo antes de coger la cartera y ver escaparates, pero la recompensa de seguir este protocolo de actuación es enorme, porque tal y como afirma Brenda Chávez: “Te compras algo superrápido y no te lo pones porque no lo has comprado con amor”.

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