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Como jefe de protocolo elige: derribo o aplomo

 

El pasado 2 de mayo, la parada militar conmemorativa de la fiesta de la Comunidad de Madrid generó una gran polémica en relación a la subida o no a la tarima de la tribuna de Félix Bolaños, ministro de la Presidencia. Las opiniones encontradas sobre su presencia en el acto han generado una gran controversia y han puesto en entredicho el cumplimiento del protocolo.

Algunos argumentan que Bolaños no tenía que haber asistido ya que no había sido invitado oficialmente, mientras que otros defienden que su presencia en la tribuna presidiendo la parada militar era necesaria debido a su cargo como ministro. Por otro lado, también se ha cuestionado la cortesía institucional y la costumbre del acto, y si se cumplió o no el protocolo conforme dicta el Real Decreto 2099/1983.

Los jefes de protocolo

Es importante destacar que esta situación ha salpicado a la jefa de protocolo de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, también llama la atención, por lo menos a mí, que el jefe de protocolo del Ministerio de Presidencia no haya recibido críticas similares.

En relación a esto último, circulan videos en internet en el que se escucha a alguien del séquito de Bolaños decir que el ministro representa al Gobierno y que debe estar en la tribuna como marca la normativa. Sin embargo, esto no es cierto, ya que el ministro en cuestión no fue invitado en representación del Gobierno y el Real Decreto 2099/1983 no recoge nada sobre la invitación de los ministros a los actos o sobre su presencia en presidencia alguna.

Al hilo de estas declaraciones que se oyen en el vídeo, quiero resaltar la importancia de los jefes de protocolo en la organización y el correcto desarrollo de los actos institucionales. Entre sus funciones, se encuentra la de coordinar y supervisar la ceremonia propia de su institución, lo que los convierte en los responsables y representantes del titular de la misma durante la celebración del evento. Me explico.

Responsabilidad y representación

Es importante destacar que el anfitrión no puede velar por el acto durante su desarrollo, ya que se encuentra realizando las funciones propias de su cargo durante la ceremonia. Por lo tanto, es su jefe de protocolo quien debe tomar las decisiones necesarias para que el acto se desarrolle de acuerdo a lo programado, con la máxima normalidad posible y, cuando se trata de actos institucionales, con el debido respeto a la normativa y su aplicación.

Visto lo visto, y pensando sobre este asunto, considero que el papel del jefe de protocolo es crucial en la organización de las ceremonias oficiales. Representan al titular de la institución durante la celebración del evento y son los responsables de garantizar que todo se desarrolle de acuerdo a lo programado.

Derribo o aplomo

No quiero acabar este artículo sin una última reflexión muy personal.

Los jefes de protocolo saben perfectamente la dificultad que conlleva organizar ceremonias institucionales, especialmente aquellas conmemorativas de fechas importantes como ha sido el 2 de mayo. Durante toda la ceremonia, el equipo de protocolo debe estar atento a múltiples detalles y situaciones imprevistas que pueden surgir.

En este sentido, es importante destacar que cualquier situación que genere más tensión durante el evento puede tener consecuencias negativas en la calidad de la organización y en el bienestar del personal que trabaja en él.

Es difícil entender cómo un compañero de profesión puede situar a otro en una situación límite, provocando más estrés y tensión en un contexto que ya de por sí es complicado.

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Fuente fotografía: La Vanguardia.