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Cena de Nochebuena: acto privado y solemne

La cena de Nochebuena, en la gran mayoría de los casos, es una celebración familiar organizada en la intimidad de las casas. Pertenece al grupo de los actos privados, es decir «que se ejecuta a vista de pocos, familiar y domésticamente, sin formalidad ni ceremonia alguna», tal y como define el Diccionario de la lengua española.

Sin embargo, no creo que esta definición se pueda aplicar con toda su rotundidad en Nochebuena, ya que esta celebración debe rodearse de puntualidad, seriedad y de compostura.

Para los cristianos con la cena de Nochebuena celebramos el nacimiento del Hijo De Dios y, de esta manera, se cumple la promesa de que Dios envía al mundo a un Salvador. En definitiva, renovamos, cada año, la base de nuestra religión y esto conlleva a otorgar a la cena de Nochebuena la solemnidad que se merece, aunque sea en el ámbito familiar y en la intimidad.

Los miembros de la familia que se reúnen disfrutan de una mesa vestida con la mejor vajilla, cristalería y cubertería de la casa. Los comensales lucen también sus mejores galas y, por supuesto, se coloca a cada uno en el lugar que el anfitrión considera más adecuado teniendo en cuenta, principalmente, la edad y el grado de consanguinidad.

En una misma casa se convocan a abuelos, padres, hijos, nietos, tíos o primos, al igual que suegros, yernos, nueras y cuñados. Un conjunto de familiares que deben relacionarse con cortesía y educación en torno a la mesa de Nochebuena.

Generalmente, esta cena familiar no cuenta con servicio de camarero, más bien son los propios comensales, junto a las indicaciones de los anfitriones, quienes ayudan en el servicio de la mesa. Algunas sugerencias a tener en cuenta al respecto.

  • Los platos se retiran por la izquierda y se colocan por la derecha.
  • En primer lugar se sirve a las señoras, empezando por la más importante o por la de más edad y terminando por la anfitriona. Seguidamente se sirve a los caballeros con las mismas indicaciones.
  • Los anfitriones son los encargados de servir los platos con apoyo del aparador.
  • La anfitriona deja a la izquierda de la primera invitada, sentada al lado del anfitrión, la fuente y vuelve a su sitio en la mesa. Cuando la invitada se haya servido, el anfitrión pasa la fuente a la señora que esté a su izquierda.
  • Los comensales se pasan de uno a otro la fuente en sentido inverso a las manillas del reloj, es decir, se recibe por la izquierda.
  • Cuando todos se han servido, la anfitriona retira la fuente al aparador o al carrito.
  • Para retirar los platos es necesario contar con ayuda de un familiar, para evitar que los comensales se levanten todos a la vez de la mesa para ayudar. No es tan importante en qué orden se retiren los platos, pero sí no apilar más de dos platos.

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